El Pobre Diablo


 

25 Murales por los 25 años de El Pobre Diablo, se presentarán este 23 de marzo en el Centro de Arte Contemporáneo.

Al conmemorar el aniversario número 25, no solo se reconoce la trayectoria de este espacio, sino que también se celebra y se continúa con el apoyo y fomento de la vida cultural de la ciudad. Siendo El Pobre Diablo un punto de encuentro, que ha acercado a diferentes generaciones a través de la música, las artes visuales y el arte contemporáneo. El Pobre Diablo, al cumplir 25 años, inaugura esta antología de los murales expuestos en sus paredes, poniendo hincapié en la memoria de quienes han visitado este espacio a lo largo del tiempo. El evento inaugural se realizará el 23 de marzo a las 19:00, en las instalaciones del Centro de Arte Contemporáneo, el acceso es gratuito.


SOBRE LA EXPOSICIÓN

La primera experiencia desplegando murales, u obras de gran formato, fue en 1996, en el performance multimediático “Desnudos entre Marx y una mujer”, bajo la dirección de Nelson García y con la participación de Manuela Ribadeneira, Paula Barragán, Carla Barragán y Hugo Burgos. Para aquella ocasión Paula realizó un mural hecho de recortes de cartulinas de colores, que recorría varias paredes de la antigua casona de El Pobre Diablo, en La Mariscal. Esa obra se desmonto y, hoy, sólo la podemos ver en fotografías de la época.

En mayo de 1998, también en La Mariscal, Marcelo Aguirre, Ramiro Jácome, Luigi Stornaiolo y Hernán Cueva realizaron un mural en conjunto, pintado in situ con pinturas acrílicas y óleo sobre cartón corrugado, siendo este el mural más antiguo de la colección que se presentará en el CAC. En el mismo año Pablo Cardoso, Patricio Palomeque y Tomas Ochoa empapelaron El Pobre Diablo con serigrafías con motivos de cuyes asados en la muestra “Encarnación”, un mural efímero que por su impacto sorprendió a propios y extraños.

Ya en La Floresta, Ana Fernández, pintaría el primer tríptico específicamente hecho para ser fondo un concierto, el de Tadashi Maeda, “El ángel caído”. Este mural daría la tónica para una larga tradición.

El proyecto Fábrica Jazz Club, iniciado con el nuevo siglo en El Pobre Diablo, ­­hizo que el círculo musical del jazz, de la música alternativa, e incluso del rock y otros géneros, deje de ser cuestión de unos pocos alumbrados y pase a ser un poco de todos, modificando así el devenir de la música contemporánea en la ciudad. El proyecto fue una sociedad entre Nelson García, profesor del Instituto de Música Contemporánea de la Universidad San Francisco y El Pobre Diablo, que en su nuevo local de La Floresta contaba ya con un escenario relativamente amplio y con las facilidades para producir conciertos de calidad.

Las tres temporadas de Fábrica Jazz Club incorporaban la idea de tener una «banda de planta», y en cada concierto tener una suerte de invitado especial: un solista que respaldaría el trabajo de la banda. Algunos de esos invitados fueron Paulo Moura, Ivis Flies, Dick Saltzman, Papá Roncón, Astrid Pape, Cayo Iturralde, los profesores de la escuela de música de Berklee, Pamela Cortés, María Fernanda Karolys, Mariela Condo, el Dj Niebla Fm, entre otros. La colaboración entre los jóvenes y los músicos más experimentados traería, sin duda, beneficios para unos y otros. García buscaba dotar de experiencia y roce a sus pupilos. Dentro de este contexto, El Pobre Diablo manejó una gráfica y estética particulares, una especie de marca conceptual de los eventos. Como parte de estas manifestaciones gráfico-performáticas se plasmaron varios murales que conforman parte de la obra de esta muestra.

Se trata de ilustraciones y obras pictóricas que enmarcaron los conciertos de las bandas emblemáticas (no solo de Fábrica Jazz). Las colaboraciones siempre fueron probono, es decir con una paga simbólica que consistía en una copa de vino, una cerveza o un mote con chicharrón, y la amistad eterna. Los artistas Ana Fernández, Sara Roitman, Wilson Paccha, Ana Fernández, Paula Barragán y los que se fueron sumando, fueron parte de la banda, ejecutando un instrumento no en una frecuencia auditiva sino visual.

Con la llegada de la tecnología se implementaron las proyecciones digitales y ese fue el espacio donde aparecieron los Vjs entre los que destacan Miguel Alvear, el artista visual Motomiche con el grupo Rarefacción, Marcelo Aguirrre junto con la Hot Choclo Blues Band y Jaime Guevara, y la banda Bueyes de Madera con Theo Monsalve pintando en vivo. Estos artistas han sido parte de los conciertos, parte esencial de las bandas,  en eventos interdisciplinarios realizados en vivo. Ellos estarán también en la muestra “Murales” de El Pobre Diablo.

eventos@elpobrediablo.com

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